viernes, 10 de junio de 2016

Spider-Man / Masacre, cómo ha cambiado el cuento


Si cualquier lector que haya estado alejado de las aventuras de su amistoso vecino el hombre araña o el mercenario bocazas durante un largo tiempo quisiera reincorporarse a ello, creo que no se me ocurriría mejor serie para hacerlo que Spider-Man/Masacre de Joe Kelly y Joe McGuinness. Independientemente de lo que proclamen los que sostienen que los superhéroes a penas cambian, no hay más que remontarse hasta hace 20 años -ni siquiera a sus orígenes- para apreciar las muchas vueltas que han dado sus vidas desde aquellos días, en los que teníamos a Peter Parker con sus exuberantes Matrimoniadas de cama y a Wade intentando echar raíces como una macarrada extraña, irreverente e incómoda que acababa de aparecer.


Hoy, nos encontramos a Masacre como patrón del grupo de Vengadores más próximo a la oficialidad, al frente de todo un emporio de mercenarios de ingresos millonarios y como padre de una hija de ocho años, mientras que Spider-Man no es el eterno looser con empleos precarios al que le cuesta llegar a fin de mes, sino el jefe de una multinacional con alcance mundial. No hay rastro de Mary Jane o esposa alguna que le acompañe por las noches, pero sí en el caso de Masacre, quien comparte lecho con su señora, una reina succubo surgida del infierno con la que contrajo matrimonio ya hace un tiempo.


Y aunque está claro que el carácter de Wade y Shiklah no podría ser más distinto que el de Peter y Mary Jane, dando pie a incontables bromas sexuales al borde de lo escatológico con parafilias, inversiones de roles e infidelidades constantes por parte de ambos, es imposible ver sus escenas de cama sin pensar en ellas como una irreverente parodia de los momentos erótico festivos que el trepamuros y la pelirroja protagonizaban en los noventa. Muy en la línea de los que Deadpool y Vanessa protagonizan en la película de Fox -aunque también hay que decir que las de Marvel son anteriores al estreno del film de Ryan Reynolds-, estas escenas que dejan más que claro lo bien que le viene a la reina succubo tener un cónyugue capaz de soportar toda la tralla, laceraciones, desmembramientos y torturas que incluyen el apareamiento habitual entre demonios no solo están presentes en Spider-Man/Masacre como forma de Kelly y McGuinness de reflejar el contraste actual entre la situación de ambos personajes, sino que también podemos verlo como algo habitual en la serie del mercenario.


Así podemos verlo desde que Masacre y Shiklah contrajeron matrimonio en el volumen anterior de la etapa de Gerry Duggan, como en la previa del número que saldrá a la venta la semana que viene en Estados Unidos, planteando una coña doble tanto por poner a Wade en la posición de cucharilla en la que solían dibujar a MJ -dejando a la diablesa ejerciendo de figura dominante- como por ese extraño pelo que Wilson encuentra en la cama, y que los que hayan estado siguiendo la serie ya sabrán a quien pertenece.


Más páginas de dicho número en Comic Book Resources

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